Páginas

lunes, 27 de mayo de 2013

Comienzo Esperanzador

Del 29 de Septiembre al 03 de Octubre  del año del fin del mundo 2012.

BDSM,
Bondage, Dominación, Sumisión y Masoquismo (Etc...)
Excitante ¿Verdad?
Me interesaba tanto... conseguía prenderme de una forma impresionante el acto de ser sometida, dominada... atesorada. 
Pero ése era el punto.
Ok yo quería un amo pero... una parte de mi ansiaba más.
¿El BDSM radica en la confianza? Si... pero ¿Cómo confiar? Era algo muy difícil lo que me pedían.
Los mails que llegaban eran muy... crudos. ¿Era eso lo máximo a lo que podía aspirar?
¿Ser únicamente un juguete en una fila larga de otros juguetes que venían antes y vendrían después de mi?
No. 
No era parte de mi personalidad el compartir. 
Debo aclarar que soy extremadamente egoísta.
Entonces llegó una sencilla presentación.
Fue interesante en medio de una muy larga fila de presentaciones inadecuadas. 
Al parecer que sólo tuviera 17 años era algo muy interesante para los amos por que me asediaban (Y asedian aún sólo que en menor proporción). Pero entre esos mails que me producían urticaria llegó el de alguien que sólo buscaba una persona para compartir ése interés en común. 
Y decidí confiar pese a que mi cabeza me advertía que no lo hiciera. 
Le envié una presentación sencilla pero abierta. 
Su respuesta fue más de lo que creí...

Una de las cosas que más me atrae del BDSM el grado de confianza que debe existir entre los participantes, la plena confianza que existe entre el dom y la sub para poder realizar las escenas, me encantaría llegar algún día a tener una relación así con alguien.
Directo a mi punto. Certero. Perfecto. 
Justo lo que yo había estado pensando. 
Debo admitir que tenía una cara absurda de estupefacción. 
Relación... palabra tabú. 
Yo no tenía relaciones... pero ¿no se suponía que trataba de cambiar mi vida?
Ábrete Steph, Ábrete. Me dije a mi misma. 
Tragué y respiré y seguí leyendo. 


PD: Me encanta como escribes, excelente ortografía :)
Admito que sonreí como idiota por horas con éste cumplido. 
Maldición. 
Había logrado alabar algo de lo cual yo me preocupaba obsesiva y excesivamente y de lo que me sentía particularmente orgullosa. 
Vamos Steph... sabes que te derretiste por éso pequeña ratoncita de biblioteca...
Oh de acuerdo... ¡Me encantó!
Pero era muy cabezota en ese entonces como para admitir que me había afectado más de lo que demostré.
Mi primera sonrisa.
¿No era éste ciertamente un comienzo esperanzador?

No hay comentarios:

Publicar un comentario