Mi segunda respuesta fue más abierta de lo que hubiese esperado... y ¿por qué no la conocen? al fin y al cabo cuenta cosas sobre mi misma que ciertamente son relevantes en este diario pseudopornoromántico que estoy escribiendo.
...me enteré del BDSM por medio de las novelas. Verás, soy una lectora ávida de todo tipo de libros, en especial, novelas románticas normales y eróticas, en estas últimas ocasionalmente encontré temáticas BDSM, que me intrigaron muchísimo, lo cual contribuyó a que siguiera buscando más y más. Desde entonces me ha parecido muy atrayente dicha practica dado que me parece que el vainilla es tan... ¿aburrido? ¿soso? ¿común? ...Y cada palabra escrita era la total verdad.
El sexo puede llegar a ser monótono si no se le pone emoción al asunto ¿verdad?
Siempre supe que era extremadamente sexual. El que hubiera sido virgen era francamente irrelevante...
Pero la emoción... mi cabeza no dejaba de gritarme que podía pagar un alto precio por la emoción que estaba buscando.
La respuesta de él fue también muy interesante, permitiéndome explorar y conocer sus fantasías, sus deseos... Era tan estimulante que concordaran a la perfección con los míos...
Pero lo que más me atrae del BDSM es la dinámica, el dom está en control de la escena, del juego, pero en realidad su objetivo es cumplir los deseos de la sumisa, el placer del dom se centra en cumplir los deseos de la sumisa. A su vez, la sumisa, se entrega con toda su confianza al dom, ese control total de la sub es realmente emocionante.Sorprendente.
Al ser lectora de novelas románticas yo había pensado en éso precisamente... el lado emocional del BDSM, en mis "mails" anteriores algo así parecía imposible... pero él... el sabía... dijo las palabras que estaban en mi cabeza como si hubiera leído mi mente.
Eso asustaba.
E intrigaba.
Y no sabía que podía resultar más peligroso en nuestros repentinamente descubiertos intereses en común.
Si podía ser una oportunidad maravillosa de compartir con alguien... o un peligro de que al abrirme de nuevo pudieran lastimarme otra vez.
Y eso me aterraba.
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